Algo es cierto, los dispositivos electrónicos, plataformas digitales y las redes sociales forman parte de la cotidianeidad de niñas, niños y adolescentes de una manera que hace tan solo una década sería muy difícil de imaginar.
Desde el móvil en el bolsillo hasta el acceso constante a plataformas como TikTok, Instagram o YouTube, la «vida digital» se ha convertido en un escenario clave para socializar, aprender y entretenerse.
Pero esta realidad plantea escenarios y desafíos importantes a tener en cuenta para la salud, el desarrollo y la seguridad de estos menores.
Recomendaciones internacionales sobre uso de pantallas
Os dejamos por aquí algunos datos que creemos importantes a la hora de proporcionar un dispositivo a un menor.
Organizaciones de salud y desarrollo infantil han formulado pautas claras para orientar sobre el uso adecuado de pantallas. Y, aunque no todas provienen directamente de la OMS, reflejan consensos en salud pública:
- Con niños y niñas menores de 2 años es obligado evitar el uso de pantallas por completo
- Entre los 2 y 11 años se recomienda limitarlo a una hora diaria de contenido supervisado y de calidad, teniendo en cuenta un rango menor en edad más tempranas.
- Mientras que para el resto de adolescentes el enfoque se desplaza hacia un uso equilibrado (con un rango no mayor a 2 horas) que no interfiera con el sueño, la actividad física ni las relaciones presenciales.
Sin embargo, los datos sugieren que estas recomendaciones no siempre se cumplen. Somos conocedoras de que ambientes educativos hacen uso de este tipo de recursos para trasladar la información. Y, esto no es un problema en si mismo, pero lo puede acabar siendo cuando muchos niños y niñas se ven obligados a pasar varias horas al día (más de 2 horas) frente a dispositivos, incluso durante la noche o en espacios destinados al descanso.
Lo que muestran los estudios más recientes
Un informe de la Organización Mundial de la Salud para Europa señala que alrededor del 11 % de los adolescentes presentan comportamientos problemáticos relacionados con el uso de redes sociales, con dificultades para controlar ese uso y consecuencias negativas en su bienestar emocional.
Además, investigaciones publicadas en revistas científicas han encontrado asociaciones entre el tiempo excesivo frente a pantallas y problemas de salud mental en menores, incluyendo ansiedad, depresión, problemas de atención y conductuales.
Se han registrado casos en los que algunos niños y adolescentes han llegado a agredir físicamente a sus padres ante la negativa de estos a la hora de permitir más uso temporal de pantallas. También esto se ve identificado en el contenido al que están expuestos, ya que es importante saber que: programas educativos, o programas donde los cortes visuales son menos seguidos, con menor exceso de detalles se asocian con menos riesgos, mientras que el uso intensivo de contenido no dirigido a niños puede relacionarse con un mayor riesgo de malestar emocional.
En España, datos recientes muestran que el 93 % de adolescentes cree que debería cambiar sus hábitos de uso de pantallas, y una parte significativa ha recibido mensajes de desconocidos o experimentado insultos y acoso en línea.
Riesgos que preocupan a familias y profesionales
El uso excesivo de pantallas no es solo una cuestión de tiempo, sino de cómo afecta a la vida cotidiana. Entre los riesgos más señalados están:
Salud mental: una relación fuerte entre el uso intensivo de redes sociales y síntomas de ansiedad, depresión o malestar psicológico en adolescentes. HealthyChildren.org
Conductas adictivas: estudios recientes muestran que muchos adolescentes caen en patrones de uso compulsivo, con dificultades para desconectarse. El País
Exposición a contenidos dañinos: acceso temprano a pornografía, acoso o propuestas de desconocidos, que pueden empezar incluso antes de la adolescencia. El País
Desarrollo y aprendizaje: en edades tempranas, el tiempo excesivo frente a pantallas puede asociarse con retrasos en habilidades lingüísticas, motoras o de atención si no se equilibra con otros estímulos.
Sedentarismo y falta de sueño: pasar muchas horas sentado con dispositivos disminuye la actividad física y puede alterar los patrones de sueño saludables. Kids Mental Health Foundation
No todo es negativo: también hay beneficios
Es importante reconocer que las pantallas también ofrecen oportunidades reales: facilitan el acceso a información, permiten MANTENER (difícilmente «crear») relaciones sociales y pueden servir como herramientas educativas. Para algunos niños, especialmente aquellos con necesidades específicas o que viven lejos de redes de apoyo presenciales, las pantallas han sido espacios de conexión y aprendizaje.
Hacia mejores escenarios: recomendaciones prácticas
La evidencia recomienda un enfoque equilibrado y combinado.
Siendo importantes aspectos como:
- Límites de tiempo con supervisión activa y diálogo familiar sobre lo que se consume en línea.
- Establecer espacios y horarios sin dispositivos (como la hora de dormir o las comidas)
- Fomentar actividades fuera de pantalla.
- Acompañar a los menores en el uso crítico y seguro de las redes son estrategias que ayudan a transformar los riesgos en aprendizaje.
- Y, no solo límites impuestos desde fuera, sino también habilidades para navegar de forma segura y consciente.
