Etiquetas y diagnósticos psicológicos en redes sociales

«He visto un vídeo sobre TDAH y me he sentido identificado con todo».

«Si necesito estar solo después de socializar, ¿significa que tengo ansiedad social?».

«Ahora que sé qué es el apego evitativo, entiendo por qué todas mis relaciones han sido así».

A hand holding a smartphone displaying the Instagram icon amid lush green leaves.
Las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información sobre salud mental. En TikTok, Instagram o YouTube encontramos diariamente contenido sobre ansiedad, depresión, TDAH, autismo, trauma, TOC y muchos otros conceptos psicológicos.

Y esto no tiene por qué ser algo negativo.

Hablar de salud mental permite reducir el estigma, ampliar conocimientos y facilitar que algunas personas se den cuenta de que pueden necesitar ayuda. Para alguien que lleva tiempo sufriendo y no sabe qué le ocurre, encontrar información que ponga palabras a su experiencia puede ser el primer paso para entender y decidir tomar acción sobre ello.

Indudablemente vivimos en un momento en el que es muy útil disponer de información ilimitada, inmediata y en la palma de la mano, y muchos términos que antes estaban ligados específicamente al ámbito clínico ahora son usados a pie de calle, creando una oportunidad de normalizarlos y acercarlos a la población general.

Close-up of a man browsing photos on a smartphone, with a laptop in the background.

Pero en ocasiones, esto puede conllevar consecuencias no tan positivas: Por un lado, se puede observar una creciente tendencia a utilizar expresiones como “tengo un trauma”, “me da TOC” o “tengo fobia” para hacer referencia a una mala experiencia puntual o que algo causa incomodidad si no es de una determinada manera esperada. Esto lleva a un riesgo desvirtuar el significado de muchos conceptos y de minimizar, aunque sea de manera involuntaria, las dificultades que viven verdaderamente las personas que presentan algunos trastornos.

Otra cuestión es que, identificarse con uno o varios síntomas no equivale necesariamente a tener un diagnóstico. Seguro que, si tienes redes sociales, alguna vez te has cruzado con publicaciones con títulos similares a: «10 señales de que podrías tener TDAH y no lo sabes» o «¿Cómo saber si tienes apego evitativo?»  en los que se enumeran diversas características ante las que muchas personas, a menudo, se ven reconocidas. Pero esto no significa que todas ellas tengan TDAH o cierto estilo de apego concreto.

Pero… ¿Por qué es tan fácil identificarse con estos contenidos?

Existen varios motivos por los que este tipo de “posts” tienen una amplia acogida y éxito: uno de ellos es un fenómeno psicológico conocido como efecto Barnum o efecto Forer, que explica la tendencia a considerar que determinadas descripciones están dirigidas específicamente a nosotros por la manera generalizada en la que se exponen.

praia, menina, superagui, paraná, guaraqueçaba, mar, beach, sol, peace, agua, sand, paranaguá, nikon, nature, casal, couple, happy, feliz, sozinho, alone, blue happy, blue alone

A esto se suma el sesgo de confirmación por el cual, cuando una persona comienza a pensar que, por ejemplo, tiene un diagnóstico de TDAH, presta más atención a aquellas situaciones que confirman esa idea: el día que olvida algo, cuando deja una tarea para el último momento o cuando le cuesta concentrarse, pasando por alto los momentos en los que todo esto no ocurre.

Además, cuanto más contenido se consume sobre un determinado tema, más probable es que el algoritmo muestre información relacionada y aumenten las características con las que sentirse identificado.

Esto no significa que una persona que se siente reflejada o tiene sospechas de ciertos síntomas se lo esté imaginando todo, el malestar puede ser completamente real. Lo que hay que cuestionar es si la explicación que se ha encontrado es necesariamente la correcta.

El atractivo de las etiquetas

Las etiquetas proporcionan algo que buscamos especialmente cuando estamos sufriendo: una explicación. Dentro de la práctica clínica tienen una función importante, permitiendo organizar y facilitar la comunicación entre profesionales y orientar determinadas intervenciones, condensando diversas variables bajo un mismo concepto.

El problema aparece cuando una etiqueta deja de ser una herramienta y pasa a convertirse en una definición cerrada, y cuando la persona pasa por alto el resto de sus características individuales o llega a cambiar la manera en la que valora sus conductas.

Calidad del contenido

En un estudio de Turuba et al. (2025) se analizaron 970 vídeos sobre salud mental y se encontró que una enorme parte del contenido ofrecía información engañosa o imprecisa, y que destacaban los contenidos basados en experiencias personales frente a una mínima proporción de vídeos que sí proporcionaban información basada en evidencia científica.

Un diagnóstico es mucho más que una lista de síntomas

En la psicología clínica, diagnosticar no consiste simplemente en comprobar cuántos ítems de una lista se cumplen, sino que se valoran aspectos como la frecuencia, intensidad y duración de los síntomas, el contexto en el que aparecen, el grado de malestar que generan o la interferencia que producen en la vida cotidiana. También es importante conocer la historia del paciente y considerar otras posibles explicaciones, ya que el mismo comportamiento puede tener causas muy diferentes dependiendo de la persona y de sus circunstancias.

Una evaluación psicológica es un proceso exhaustivo que integra múltiples fuentes de información y herramientas de evaluación y en el que, lo resultados obtenidos se han de contrastar e interpretar y conjuntamente. 

En conclusión

La divulgación psicológica de calidad en las redes sociales puede ser muy valiosa, permitiendo conocer conceptos nuevos, normalizar y eliminar estigmas sobre ciertos trastornos y contribuir a crear una sociedad que cada vez está más concienciada y da más importancia a la salud mental en su día a día.

Pero como usuarios, debemos ser también responsables y conocer la información que consumimos, compartimos y publicamos, siendo conscientes de si proviene de fuentes son fiables y contrastadas antes de tomarlo como cierto. Si te aparece un video en las redes que parece describirte a la perfección y te preocupa o hace sospechar, valora consultar a un profesional.

 A la hora de acudir a un psicólogo, puede ser útil saber que, se pueden tratar circunstancias que generan malestar sin que tengan una etiqueta diagnóstica concreta y que, no por ello tienen menos relevancia. No todo síntoma necesita llevar el nombre de un trastorno para ser motivo suficiente de buscar apoyo y trabajar sobre aquello que está afectando.

Autora del texto: Alba Arteta Piñeiro. (Psicóloga – Universidad Ceu San Pablo)